Este encargo nos llegó de una forma especial, el cliente era un presidente de una importante empresa española del IBEX-35, se estaba haciendo su vivienda en la Urbanización La Moraleja con otro estudio de arquitectura, y se había llevado la desagradable sorpresa de que el departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Alcobendas, le había notificado la paralización de las obras a raíz de la denuncia de un vecino colindante. Este destacado directivo, no contaba con el estudio de arquitectura con los conocimientos adecuados para legalizar las obras que se habían ejecutado ya, y poder continuar con el resto de obras que faltaban por realizar. Además, esta situación le estaba provocando una enorme ansiedad, fruto de la pérdida de confianza en el anterior equipo redactor, quería soluciones a la mayor brevedad posible, para intentar que la situación no trascendiera en los medios.
El primer día que entramos en la obra, fuimos conscientes del enorme reto que era legalizar la situación urbanística previa. Por lo que hicimos tabla rasa, dividimos las obras entre las que se podían salvar y por tanto legalizar, y las que había que demoler para poder cumplir con la normativa de aplicación, nos encontramos con edificaciones en la zona de retranqueo, tramos del edificio con una altura de más, etc.
El proyecto lo dividimos en tres fases : un proyecto de demolición de las obras ilegalizables, una propuesta de legalización de las obras que podían cumplir con la normativa, y un proyecto básico y de ejecución de las obras que faltaban por hacer y de las distintas ampliaciones al proyecto original que fueron surgiendo. Una vez que el cliente fue cogiendo la confianza necesaria en nosotros, y fue observando que la situación imposible en la que se había metido se resolvía, su estado de ánimo se serenó y el proyecto volvió a la senda adecuada.
El lugar tiene un encanto especial, la parcela se encuentra en una calle de fondo de saco, cuasi privada. El desnivel entre la cota de acceso de la parcela y la zona donde se sitúa la vivienda es muy importante, en apenas unos metros de desplazamiento horizontal, hay que subir aproximadamente 11 metros de desnivel. Este hecho marca nuestra actuación, el acceso peatonal diario es casi inviable, salvo que seas un sherpa avezado, por lo que planteamos que la vivienda necesitaba un garaje amplio y cómodo que estuviera conectado con ella.
Así nace el pabellón exento del garaje aparcamiento, queríamos que estuviera conectado con la vivienda pero que no compartiera nada más con ella, está enterrado bajo tierra, con una cubierta vegetal que lo hace casi invisible y la parte que emerge tiene una envolvente de piedra de granito con despiece irregular, que lo asemeja más a los elementos del jardín, con bancales de rocalla, que al volumen bien definido de la vivienda, chapado en piedras regulares de caliza tipo capri.
El emplazamiento no puede ser más envidiable, la parcela donde se proyecta la vivienda tiene unas vistas impresionantes sobre el skyline financiero de Madrid y está rodeada de un bosque de encinas centenarias de gran porte. El entorno natural es de gran valor, por lo que se cuidará y potenciará en todo momento, no se taló una sola encina.
Las necesidades del cliente estuvieron claras desde el principio, primero parar el golpe fruto de no haber ejecutado las obras conforme a Licencia, para posteriormente legalizar las obras ya ejecutadas, y continuar las obras con las premisas que el cliente iba marcando en cada momento. Esto resultó ser un reto aún mayor que haber proyectado la vivienda desde un principio, ya que tuvimos que realizar obras por debajo de zonas de la vivienda que ya se habían ejecutado. Fue casi una obra de artesanía, y en algún momento tuvimos que usar sistemas de excavación y obras, más propios de los romanos que de nuestro tiempo.
Todo esto fue aderezado con innumerables reuniones con los Servicios Técnicos Municipales, para ir dando forma de legalidad al expediente que había empezado con tan mal pie.
Los materiales definen muy bien los tiempos y usos de la vivienda, hay una primera etapa que engloba los espacios vivideros sobre la rasante natural del terreno, que tiene una envolvente fuertemente aislada y con un chapado en fachadas de 2 cm de piedra caliza tipo capri con corte regular; la cubierta también fuertemente aislada se remata por bandejas de zinc.
En la segunda etapa se construye un volumen bajo rasante con cubierta vegetal, cuyas fachadas emergen potentes con una envolvente de sillares, con junta seca de 25 cm de sección y se sujetan por gravedad, lo que le implica un fuerte carácter tectónico.
En el interior de la vivienda, podemos observar una tarima de madera de roble de tabla ancha, y ciertas paredes de las zonas nobles están forradas de paneles de madera. En el exterior, los solados de los porches y la puerta de garaje están forrados de madera de teca.
Una vez acabadas las obras, se presentó la documentación final de obra y se obtuvo la correspondiente Licencia de Primera Ocupación de la vivienda, para regocijo de un cliente totalmente agradecido….y creo que también del Ayuntamiento. Finalmente el cliente pasó a formar parte de nuestro grupo de amigos, lo cual es la mejor retribución al tiempo invertido al proyecto.