El encargo es fruto de la inversión de un pequeño fondo de inversión, su fin es encontrar una rentabilidad adecuada a corto plazo, mediante la realización de una promoción inmobiliaria de apenas 13 meses, y así retornar su inversión con un importante % de beneficios.
El lugar, nos encontramos con una parcela relativamente plana, en la que se encuentra una antigua vivienda de una planta y cubierta inclinada tradicional, la vivienda se encuentra limitada por otras edificaciones en sus medianerías y cuenta con un pequeño patio al fondo. El barrio es un barrio céntrico de Alcobendas, un poco descuidado por el paso del tiempo.
El proyecto tiene como misión, realizar un edificio de 5 viviendas con garaje robotizado y trasteros, que ofrezca una calidad de vida muy superior a las viviendas que le rodean. Su manera de insertarse en la trama urbanística es buscando destacar, además de conseguir el aprovechamiento máximo. El edificio se tiene que adosar a la alineación marcada, con una fachada principal de ladrillo y una proporción de huecos frente a sólido elevada, dejando penetrar al máximo la escasa luz del norte. La fachada principal, si bien no puede más que estar adosada a la alineación, busca con su diseño un doble juego: mediante el aparejo del ladrillo con sus entrantes y salientes, intenta dar movimiento a una fachada eminentemente plana y las esquinas que se sobre elevan sobre sus colindantes, cuentan con un aparejo rehundido para darles profundidad y carácter.
La fachada posterior en cambio, cuenta con movimiento propio, al no adosarse en su totalidad al fondo máximo edificable. Y dicho movimiento se ve incrementado, por el ya mencionado juego del aparejo del ladrillo rehundido, que vuelve a producir un juego de luces y sombras interesante.
El proyecto cuenta con una planta de garaje y trasteros bajo rasante, y tres plantas sobre rasantes, en las que se desarrolla el acceso, zonas comunes y las cinco viviendas, de uno y dos dormitorios. Se buscan espacios aprovechados, que desperdicien lo menos posible en zonas comunes, e igualmente, en la vivienda se trata de crear viviendas fluidas, evitando pasillos y zonas perdidas, con los menores tabiques posibles para mejorar la movilidad e iluminación natural en su interior.
Todas las viviendas cuentan con amplios ventanales, muy por encima de lo exigido en normativa, a cada vivienda se le asigna un espacio en cubierta para su uso y disfrute, que les permita salir al exterior y tomar el sol en tiempos de pandemia.
Las necesidad del cliente como hemos explicado en el inicio, están basadas en la rentabilidad que se saca en la venta del inmueble, pero siempre procurando realizar unas viviendas de calidad, que se diferencien y destaquen sobre el tejido urbano en el que se insertan y sobre la posible competencia en la zona.
Los materiales elegidos para la promoción son materiales en su mayoría tradicionales, pero con un enfoque que les da un cierto toque de diseño que atrapa. Las fachadas son de ladrillo klinker, con grandes huecos limitados con extraordinarias carpinterías de aluminio con rotura de puente térmico de la marca Cortizo, vidrios tipo climalit con elevados valores de resistencia térmica, solados cerámicos en zonas comunes y de tarima flotante en el interior de las viviendas, pasamanos de las escaleras de madera de roble macizo… y un largo etc. de materiales, que por su calidad y colocación hacen de la promoción lo que se busca, «un lugar atractivo y agradable para vivir»
La normativa urbanística de afección es la típica de casco urbano, la altura estaba limitada a B+II , y el fondo edificable a 12m, permitiendo la utilización de patios con un diámetro mínimo de H/3.
Gracias al esfuerzo de la D.F. y de todos los agentes de la construcción, se cumplió con lo previsto en cuanto al plazo y al presupuesto, resultando una repercusión por m2 de construcción realmente reducido, para un momento de fuerte carestía de materiales producido por la pandemia del COVID 19 y por las restricciones que impuso.